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Bonsáis

Todos en algún momento, ya sea a treves de medios digitales o en persona hemos llegado a ver esos arboles pequeños plantados en una maceta. Son diminutos arboles son llamados bonsáis y son árboles normales que con la aplicación de ciertas técnicas puede manipularse su crecimiento y forma. El origen de estas técnicas se remonta a las antiguas practicas horticulturales chinas, las cuales fueron desarrolladas luego por el budismo Zen.

En este momento surgió por primera vez el nombre de bonsái siendo conocido a partir de aquí como una práctica japonesa, la palabra bon-sái puede ser traducida como “bandeja plantada”. Tienen como objetivo principal el de representar una pequeña parte de la naturaleza de forma realista pero miniaturizada. Aplicando diferentes técnicas de cuidado, se puede modelar la forma del árbol o planta, para crear en una maceta una representación de un paisaje natural. Esta practica puede ser realizada desde la comodidad de nuestro hogar de una manera cuidadosa y meticulosa.

La belleza de los diferentes bonsáis viene dada por el esmero que cada cultivador aplique en su planta. Todo el proceso que se aplica a estos árboles permite controlar y restringir la brotación de los mismos, lo que hace que podamos darle la forma que deseemos a nuestro bonsái.

Los bonsáis muchas veces son vistos como arboles genéticamente enanos, pero realmente casi cualquier árbol puede ser miniaturizado aplicando los conocimientos y particas de este arte. Inicialmente el budismo Zen utilizaba las técnicas bonsái con la finalidad de proporcionar paz interior para llegar a la meditación trascendental.

 

Tipos de bonsáis

Principalmente podemos llegar a percibir todos los bonsáis como iguales, pero estos pueden ser clasificados por su tamaño o estilo. Si queremos empezar a trabajar en nuestro propio bonsái es esencial conocer los tipos que existen y fijarnos una idea del diseño que queremos aplicar. Decidir el tamaño y la posible forma final que tendrá nuestro bonsáies el primer paso para obtener buenos resultados. Según el tipo de bonsái que queramos realizar, la selección del árbol será distinta, debido a que es importante respetar los ciclos de crecimiento del mismo.

Según su tamaño

Shito o Keshitsubu

Esta es la clasificación de bonsáis más pequeña que existe, ya que el árbol llega a medir menos de 5 centímetros de altura. Se consigue al tratar la planta directamente desde la siembra de la semilla en la maceta. Por la falta de espacio y el diminuto tamaño que llega a alcanzar solo desarrolla por completo unas dos ramas cortas que producen pocas hojas.

Mame

Este tipo de bonsái mide entre 5 y 15 centímetros de altura, donde, aunque no sea necesario es preferible, por la salud de la planta, empezar el tratamiento a partir de la siembra de la semilla en la maceta. Requiere gran atención para evitar que se seque y pinzar sus ramas constantemente nos permitirá regular su tamaño sencillamente.

Shohin

Losbonsáis Shohin llegan a medir entre 15 y 25 centímetros y son los más comunes debido a que suelen ser un tamaño atractivo. Además, suelen poseer macetas más grandes donde pueden recolectar sus nutrientes efectivamente. Esto hace que su cuidado sea mas sencillo, debido a que se disminuye el riesgo de que muera. Suele ser el más recomendado para los principiantes en esta materia.

Komono o Kotate Mochi

Este tipo de bonsáis suelen tener estilos de bosque o azotados por el viento, y poseen un tamaño de entre 15 y 31 centímetros. Es importante tener en cuenta el ciclo y la forma que posee el árbol para poder aplicarle este tipo de diseños, de esta manera podremos obtener el mejor resultado. Pueden ser comprados hechos, pero suelen poseer un precio alto por lo que, si no se tiene prisa, lo mejor es trabajar poco a poco en el nuestro.

Chumono

Poseen una altura de entre 30 y 60 centímetros y por ende suelen ser pesados. No son muy comunes, pero tienen una gran belleza, y por su tamaño llaman la atención en todo momento. En viveros especializados en bonsáis podemos conseguirlos fácilmente pero su costo es realmente elevado debido al tiempo y es fuerzo que es invertido en estos.

Omono

Este es un tipo de bonsáis de gran altura, llegando a medir entre 60 y 120 centímetros, crecen como arbustos en macetas normales. Son muy pesados por lo que no suelen moverse mucho del sitio donde se trabajan. Normalmente son colocados en el centro de un patio o como decoración a ambos lados de una puerta. Poseen grandes macetas, lo cual combinado con el peso del mismo hace que el trasplante deba hacerse con dos o más personas.

Hachi-Uye

Estos son los que alcanzan mayor altura, al ser superiores a los 130 centímetros llaman mucho la atención. No suelen verse en interiores sino en espacios abiertos, como patios y terrazas. Poseen precios realmente altos, por lo que no son comúnmente comercializados. Para alcanzar esa altura requieren de mucho tiempo de cuidado y atención, lo que nos permite modificar su estilo como más lo queramos durante su crecimiento.

Según su estilo

Chokkan

Los bonsáis Chokkan poseen un estilo mayormente recomendado para principiantes debido a lo sencillo que es, gracias a esto, también es uno de los más comunes. Tienen un tronco recto, con una distribución de ramas que le otorga una silueta triangular desde cierta distancia.

Moyogi

Al igual que los bonsáis Chokkan poseen una silueta triangular, pero su tronco no es del todo recto sino nudoso. Muchos árboles se adaptan fácilmente a este estilo de crecimiento, por lo que muchos aficionados suelen iniciarse con este tipo de bonsái.

Shakan

Este tipo de bonsáis se caracterizan por poseer un tronco inclinado en cualquier dirección, pero a no más de 45 grados. Esto le da un aspecto de haber crecido azotado por el viento, y en algunos casos logra salir un poco del espacio de la maceta. Poseen una copa con diseño triangular.

Kengai

Este es uno de los tipos de bonsáis más curiosos y llamativos, debido a que el tronco se extiende hacia un lado de la maceta y su crecimiento se inclina hacia abajo. Su inclinación llega a colocar el ápice del tronco más abajo de la maceta. Este estilo en español es conocido como estilo de cascada.

Han Kengai

Al igual que el tipo Kengai el tronco se extiende fuera de la maceta y crece hacia abajo, pero su ápice no llega a descender más de la base de la maceta. Estos dos últimos tipos de estilos bonsái son difíciles de conseguir y requieren mayor conocimiento del comportamiento de la planta implementada y de las técnicas a aplicar.

Fukinagashi

Este tipo de bonsái busca simular a aquellos arboles donde el viento sopla fuertemente y les impide desarrollar ramas el los laterales. Suelen poseer ramas orientadas a un solo lado y un tronco largo inclinado en la misma dirección que las ramas.

Neagari

El tipo de bonsái Neagari es uno de los más difíciles en llevarse a cabo. ya que se desarrolla con sus raíces expuestas. Exige tener bastantes conocimientos, no solo de las técnicas aplicadas a los bonsáis sino también de la planta con la que se desea trabajar. Suelen crecer sobre una roca o en una maceta pequeña.

Bunjin o Literati

Los bonsáis Bunjin o Literati tienen su origen en China, poseen troncos esbeltos que suelen tener ramas solo en la parte más alta de el mismo. En este caso no se busca simular una escena de la naturaleza sino a la caligrafía oriental.

Sokan

Este bonsái se caracteriza principalmente por tener un doble tronco, o mejor dicho un tronco que se divide en dos. Juntos forman una especie de triangulo y suelen simbolizar la relación entre el padre y el hijo.

¿Cómo cultivar un bonsái?

Cuando queremos cultivar un bonsái debemos tener en cuenta diferentes aspectos, como dijimos anteriormente lo principal es saber que tipo de bonsái queremos realizar. Según esto podemos proceder a elegir el árbol a implementar, es importante que escojamos uno que sea sencillo de cuidar y que no sea demasiado caro. Debemos tener en cuenta en la selección del mismo cual va a ser nuestro ambiente de trabajo, debido a que algunas plantas se adaptan de mejor manera a espacios interiores o exteriores.

Al comenzar el proceso debemos mantener un cuidado riguroso de nuestro bonsái, lo cual no es tan complicado, pero si requiere constancia y mucha atención.

Es necesario seguir las normas básicas que nos permitirán saber cuándo podar, regar, fertilizar o trasplantar, tal como los cuidados que encontramos en la descripción de las orquídeas y las rosas.

 

Riego

El aspecto más importante al adquirir un bonsái es el riego, el cual varía según el árbol que hemos escogido, su altura y la temperatura del ambiente en el que está. Este paso debe llevarse a cabo cuando la tierra se encuentre ligeramente seca, evitando que se llegue a secar en su totalidad, de esta manera la regaremos solo cuando sea necesario. Es importante que la maceta tenga agujeros de drenaje para que el agua sobrante no se estanque. Lo mejor es utilizar agua de lluvia o de manantial para el riego, asegurándonos que logre llegar hasta las raíces.

Pulverización

Naturalmente los árboles suelen recibir el roció de la mañana, pero cuando trabajamos con bonsáis en interiores o en la ciudad esto no suele suceder. Por esta razón, utilizando un pulverizador podemos simular el efecto del agua de lluvia humedeciendo todas las hojas. Esto evitará que las hojas se llenen de polvo y permitirá que mantengan su aspecto fresco. Es necesario realizar este proceso una vez a la semana preferiblemente al momento de la puesta del sol.

Abono

Al estar en macetas es necesario abonar constantemente para que la planta pueda reponer sus nutrientes correctamente. Realizar el abonado frecuentemente en pequeñas cantidades evitará que el bonsái se debilite en su crecimiento. Aunque en algunos momentos como en temperaturas de mucho frio o calor, o en casos de secado por descuido o reciente trasplante es mejor evitar el abono. Podremos encontrar muchos tipos de abono específicos para bonsáis, pero en general es posible utilizar cualquiera.

Poda

Este es el momento donde se procede a darle forma a nuestro bonsái, es recomendable hacerlo a finales del tiempo de invierno. Durante esta época la mayoría de arboles se encuentran en estado de reposo y no expulsan tanta sabia por las heridas. Cuando los cortes son muy profundos es necesario aplicar pasta cicatrizante para sellarlas correctamente.

Pinzado

Se trata del corte de las ramas más finas de nuestra planta, nos permite aumentar la densidad del follaje y minimizar el tamaño de las hojas. Nos permite modificar en mayor medida el estilo que queremos implementar.

Alambrado

Este proceso busca modificar la inclinación de las ramas o del tronco, aplicando un alambre que sustituya el peso de las ramas como el los árboles grandes. Es importante que durante este proceso no dejemos ninguna marca sobre la corteza del árbol para evitar estropear el diseño.

Trasplante

El trasplante se realiza para evitar que el árbol sature de raíces la maceta en la que se encuentra, y al hacerlo le permitimos al bonsái absorber nutrientes de mejor manera. Esto asegurará su crecimiento y floración efectivamente. El mejor momento para realizar el trasplante es cuando las raíces empiezan a enrollarse en la maceta y es preferible hacerlo en invierno o a inicios de primavera.

Herramientas para cuidar un bonsái

El cuidado de los bonsáis debe realizarse con herramientas que nos permitan realizar una poda, alambrado, pinzado y trasplante correctamente. Cada herramienta es esencial para llevar a cabo todos los procesos de la mejor manera. Las tijeras pequeñas permiten podar las raíces, lo que permite mantener el tamaño del bonsái, este corte puede hacerse en el proceso de trasplante. De igual forma podemos usar las tijeras para cortar las hojas.

Las pinzas son usadas para cortar las ramas que deforman es aspecto de nuestra planta. Otras herramientas importantes son el rastrillo y la pala, las cuales son sumamente útiles en el momento de realizar el trasplante de nuestro bonsái. Podemos obtener cada una de estas herramientas directamente en cualquier lugar de ventas.

Beneficios de tener un bonsái

Asumir el proyecto de cuidado y mantenimiento de un bonsái en muchas ocasiones puede suponer un reto, debido a la responsabilidad y esmero que es necesario. Pero como en la antigüedad, que era utilizado por el budismo Zen para alcanzar la paz interior, igualmente funciona como terapia antiestrés en la actualidad. Los bonsáis logran hacer que las personas se relajen y desarrollen la paciencia y perseverancia. Representa una vía de escape de la rutina diaria a un lugar en calma donde se puede liberar la creatividad y olvidar los problemas.

Pueden ser utilizados como obsequio gracias a la belleza que acumulan, la cual logrará cautivar gratamente a ese ser especial. Además, si vivimos en un ambiente urbanizado, un bonsái puede brindarnos esa sensación de naturaleza y ese aire saludable que tanta falta le hace al ser humano. En muchos casos los bonsáis, debido a que requieren tantos cuidados, llegan a convertirse en un miembro más de la familia. Gracias a que logran vivir tanto como los arboles reales se convierten en el mejor acompañante durante todos los momentos de la vida.